Discurso de Carlos Carreiras, Alcalde del ayuntamiento de Cascais durante el Simposio Internacional sobre Participación comunitaria celebrado en Managua, Nicaragua,  del 28 al 30 de Noviembre de 2016.

carlos-carreiras-unanPor una nueva política:

Señoras y senõres, invitados a este Simposio

Me alegra muchísimo estar en Managua y en la UNAM para este encuentro internacional.

Quería agradecer esta oportunidad para el intercambio de ideas con vosotros sobre la democracia participativa. Me gustaría mucho también prestar homenaje a todos los que hicieron un enorme esfuerzo para mantener la normalidad de sus vidas a pesar de las adversidades de los últimos días.

Aquí os dejo la solidaridad de Cascais y de mi país al pueblo de Nicaragua.

Como van a notar ese es uno de mis temas políticos favoritos.

Sin embargo esta es la primera vez que hablo de democracia participativa en Nicarágua.

Y es también la primera vez que lo hago para una audiéncia qué no habla portugués.

Es un estreno doble para mi y también un riesgo doble. Os pido que no culpen a la democracia participativa: Ella es muy mejor que mi portuñol.

Como Alcalde del ayuntamiento de Cascais e de la Red de Ayuntamientos Participativos (qué es la organización qué concentra todos los ayuntamientos qué investen en una participación activa de sus ciudadanos) es mi objectivo apoyar todos los responsables políticos qué quieren ejecutar las mejores practicas de la democracia participativa.

También tengo como objetivo aprender. Aprender com quién lo hace diferente y lo hace mejor. Y en los próximos días también estoy aquí para aprender con vosotros.

La democracia está enferma. Y las más recientes elecciones en Europa y en los Estados Unidos nos muestran qué las fuerzas antidemocráticas están debilitando la democracia.

Muchos dirán qué la causa de la crisis de la democracia es el malo gobierno – y en parte tienen razón.

Otros dirán qué es el bajo desempeño económico- y en parte tienen razón.

Otros dirán qué la democracia está en crisis por muchas otras razones – y sí, es probable que también tienen parte de la razón de su lado.

Aunque importantes, ninguna de esas razones explica la crisis de la democracia.

¿Y porqué? Porque ninguna de ellas realmente incluye la naturaleza y la superioridad moral de la democracia.

La democracia tiende a producir mejores gobiernos porque nos permite examinarlos y demitirlos a traves del voto. Pero desafortunadamente la democracia no es siempre una garantía de un bueno gobierno.

La democracia produce mejores resultados económicos qué otros sistemas – pero en sí misma la democracia no es un sistema económico.

La democracia es algo más. Ella tiene una fuerza en sí misma.

La democracia es el único sistema político hecho a la medida dela dignidade humana, precisamente porque cada hombre vale lo mismo ante la ley.

La democracia es el único sistema que permite qué cada uno cumpla con su horizonte de felicidad.

La democracia es el régimen de la gente, por la gente y para la gente. Y así lo siendo es el único sistema que nos asegura que la Ley es soberana y no qué el soberano es la ley.

Si creemos, como yo creo, que la democracia es buena en sí misma, su enfermedad es menor en los resultados qué en los principios.

Me parece que entre todos los rasgos que dan aliento a la democracia, el alejamiento de las personas al régimen destinado a representarles y servirles, es el facto más problemático.

Esto se debe a una crisis de confianza en nuestras sociedades.

En Portugal, y un poco por todo el mundo occidental se há notado una fuerte caída de la confianza en la vida política, económica, legal e incluso social.

Una de las consecuencias es que más y más personas se ponen al margen de la toma de decisiones; un menor número de personas votan; y cada vez más existe la percepción de que el mundo se divide en dos: “nosotros” y “ellos”.

No hay nada peor para la democracia. Y cualquier intento de restablecer la confianza debe pasar por la recuperación de la democracia.

En mi país, los más ambiciosos proyectos de redemocratización de la democracia han llevado a traves de los ayuntamientos con su profundización de las herramientas de democracia participativa.

En Cascais buscámos estratégias para llevar los elegidos a los votantes.

Para construir la confianza en la vida democrática.

Para proporcionar el control permanente de las entidades públicas.

Creemos que la gente confía en lo que conoce. Más información, más transparencia es mejor democracia.

Y así llegamos a la realización de un vasto programa de Democracia Participativa.

Es importante sin embargo, que entendamos lo siguiente:

La democracia participativa no es un substituto para la democracia formal ni un remedio popular para todos los problemas de la democracia.

La democracia participativa no se basta en sí misma y exije la execución de otras responsabilidades civiles, sociales y políticas de los cuidadanos.

La democracia participativa no es un momento, es un proceso, es un requisito contínuo.

La democracia participativa es, de pleno derecho, una nueva forma de estar en la política.

Es la nueva política que pretende reformar la vieja política.

 

Mis amigos,

El siglo XIX fue el siglo de los imperios. El siglo XX fue el siglo de los Estados-nación. No tengo ninguna duda de qué el siglo XXI será el siglo de la ciudad.

Y en este siglo de la ciudad, nosotros tenemos qué conducir esa era de la reinvención democrática. Nosotros tenemos qué conducir esa nueva política.

“Nosotros” ¿quién? Nosotros, los que hablamos portugués y español.

Porque nosotros tenemos una gran responsabilidad en este proceso de reinvención democrática.

Quiero hablaros de una idea provocativa.

Yo creo que el mundo globalizado también es nuestro, de la lusofonía y del mundo hispano.

Ese nuestro mundo está bien reflejado en el eje Ibero – Afro – Latin americano

Tres continentes, tres espacios que se entienden casi en sólo dos idiomas: portugués y español.

Imaginemos por un momento que estos dos mundos familiares se unen en un gran espacio Ibero – Afro – Latino americano.

 

¿Cuál sería el resultado?

El terceiro espácio mundial en términos demográficos.

El segundo espacio mundial en términos de Producto Interno Bruto conjunto.

Las naciones de hablantes de portugués y español, juntas crean la segunda potencia mundial.

Crean una de las áreas más grandes en términos de dimensión territorial, con todo el poder que está implícito.

Así que no veo por qué el eje Ibero-Afro-Latino no puede construir su propio espacio de desarrollo y prosperidad desafiando las leyes establecidas por la globalización.

Este espácio, hecho por la historia y la amistad, ya ha comenzado a tomar formacon esa lucha común por la restauración de la democracia y la defensa de esta nueva política de la que hablo.

Escuchen bien: Es en este nuestro espacio que encontramos las comunidades más vibrantes en la presentación de nuevas soluciones para la democracia participativa.

Como soñador que soy, creo que podemos ir más allá. Y estoy seguro de que lo haremos.

Me permitan qué termine contando una historia.

En las primeras horas del mes de abril desde hace 42 años, un grupo de soldados jóvenes desafió a una dictadura con muchas décadas.

Eses jóvenes, con el apoyo de las fuerzas sociales moderadas y de la gente hicieron la primera revolución de la historia en la que no se derramó ni una gota de sangre.

Sin saberlo empezaron a lo que los científicos políticos han llamado la tercera ola de democratización en el mundo.

En 1974, en esa mañana del 25 de abril, antes de liberar a Portugal de la dictadura, antes de nos sitúar en el camino de la democracia, esta fue una de las contraseñas revolucionarias que inspiró a los jóvenes soldados: (….)

Mis amigos y mis amigas,

Más qué una música liberadora, más qué una llamada para el cambio y para la acción, “Grandola Vila Morena” es un canto a la ciudadanía.

Me he traído de mi país la musica qué nos inspira a dirigir una revolución pacífica, tranquila, en el nombre de más ciudadanía, más participación y de una libertad aún más democrática.

En nombre de una nueva política.

Vamos en este nuestro gran espacio de cultura y amistad ancestral ibero-afro-latinoamericanas liderar un cambio.

Vamos a marchar hacia la renovación de la democracia, de la reinvención de la ciudadanía y de la reafirmación de la persona como el centro de la vida social.

Vamos a empezar este primer cambio en nuestras calles, después en nuestros barrios, más tarde en nuestras ciudades.

¿Quién sabe si un día no aspiramos a cambiar el mundo.

Desde aquí, desde esa magnífica tierra entre dos océanos, llevo a mi gente el sueño de la gente de Nicaragua.

Este sueño de ambición y resistencia expresada en las palabras de uno de los grandes de la historia, Ruben Darío.

En Portugal o en Nicaragua, vamos a demostrar al mundo qué la comunidad es mayor que el individuo.

Vamos a demostrar que si la gente quiere, la gente puede. Digamos para qué todos nos oigan, qué la ciudad es la gente. Y la gente es quien más ordena.

 

Gracias UNAM. Gracias Managua